Último día, ya con los efectivos y las fuerzas mermadas. Salimos tarde de casa, pero nos dio tiempo para visitar Cáceres, el casco antiguo, dónde el Boli nos dio una completa explicación, desde lo alto de la torre Bujaco, de cuál era el nombre de cada uno de los monumentos que se perfilaban en el horizonte. Creo que ese día se enteró todo Cáceres de cómo se llamaba cada edificio del casco antiguo, hasta las cigüeñas de las torres más distantes se despertaron y aplaudieron contentas de enterarse por fin, gracias a la potencia de voz del Boli, de la dirección postal de sus respectivos nidos. Comimos en un asador, la única mesa que quedaba libre en todo Cáceres, en la misma plaza de España. Al Diego le metieron jamón de gorrino blanco por ibérico de bellota. Protestó formalmente, pero se lo comió sin dejar brizna para Tifón y Manchito. Después subimos al santuario de la Virgen de la Montaña. Allí disfrutamos de unas amplísimas vistas panorámicas y de una calma curativa, después de las turbamultas turísticas de la mañana. Aún nos dio tiempo, al llegar a Mérida, para acabar con el tiket de visitas: el circo romano y la cripta de santa Cecilia. El Boli todavía quería seguir viendo no sé qué, que nos quedaba, pero el resto nos declaramos por muertos y nos retiramos para la casa, donde Dori se apañó para arreglarnos una sopa de ajo con huevo escalfado, aprovechando los escasos residuos, unos curruscos de pan duro y unos recortes del hueso del jamón que habíais dejado, maricones. Aquí os dejo unas baladas, están en inglés, así que es normal que no entendáis la letra, no es que os haya dado una subida de azúcar y se os confundan las neuronas.
Con estos materiales, hasta a mí me salen bien las fotos.
Es que no te enteras Pepe, pero te aseguro que desde aquí se puede ver el aparcamiento subterráneo donde hemos dejado el coche, míralo tú mismo, se ve perfectamente el coche del Diego: allí.
Hasta nos montaron un mercadillo medieval que el Boli trataba de localizar en sus planos.
Había que pagar por entrar a la misa..
Pero nosotros ya la habíamos oído por la radio del coche..
Curiosamente los museos, que es lo que nos interesaba a nosotros, eran gratis ese día.
Ya en Mérida, vimos parte del acueducto, que casi se nos escapa vivo. Por cierto, Boli, que la fuente de dónde tomaba el agua este acueducto que suministraba a la ciudad Emérita Augusta era el embalse de Proserpina situado a 12 Km aguas arriba de Mérida, no sé si del río Guadiana o de un afluente, ni si el embalse era natural o artificial. Como siempre llevabas razón. Yo le decía que el acueducto debía tomar el agua del río para llevarla a un depósito, que ya hay que estar iluminado también.
La cripta de Santa Cecilia..
No nos pudimos colar en la boda, desentonábamos cantidad
Y ahora las fotos del teléfono... Empezamos de nuevo por Cáceres, hay poquitas.
Hasta los bomberos vinieron ese día a la plaza
Las únicas fotos que tengo del santuario
Adiós Extremadura. Hola Teruel....











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